¿Turbulencia o vacío aprovechable? Ilustración para el liderazgo tomada de la Formula 1.


El líder es aquel que tiene seguidores. Las dinámicas a través de las cuales se crea y construye entre ellos una mutuamente energizante y transformativa relación pueden verse a través de una realidad tomada de un avance en la aerodinámica aplicada a la Formula 1 automovilística (F1).

Recientemente un programa de televisión describió los avances alcanzados en materia de ajustes aerodinámicos en la conformación externa de los autos en pro de “generar menos turbulencias”. La situación actual consiste en que las diversas formas del caparazón de los autos sumado a la velocidad de los autos se encuentra generando un impacto en el aire de tal forma que los vehículos que viajan cercanos y justo detrás, se ven desfavorecidos por la inestabilidad o turbulencia generada. Llama la atención que en otras disciplinas la estela dejada por el agente en movimiento delantero mas bien le reporta un beneficio al que viene siguiendo a través de lo que se le llama el “vacío” que deja, el cual es aprovechado para ahorrar energía (sea artificial o humana), sobre todo en momentos de fuertes vientos y especialmente en carreras largas. Esta “estela” o “vacío” del que va adelante se convierte en un lugar seguro y de aprovechamiento que le facilita la travesía y le ahorra energía al que va detrás siguiendo.
Desde una perspectiva de liderazgo, es posible asociar el vehiculo delantero al líder y el que le sigue al seguidor (aunque dejando a un lado el sentido competitivo natural de la Formula 1). El líder deja una estela que, según sea su conformación o carácter, arrojará turbulencia o le reportará un vacío aprovechable a los seguidores. Si es turbulencia, no es de beneficio; si es un vacío, los seguidores se benefician al ahorrar energías por seguir al líder.
En todo caso, y así como constantemente las escuadras de la Fórmula 1 procuran desarrollar mejoras en el diseño y la conformación de sus bólidos, igualmente el líder puede considerar qué aspectos en su conformación o carácter podrían permitirle optimizar su travesía de tal manera que le reporte una estela positiva a todo aquel que le sigue, logrando así disminuir las turbulencias.

¿A su paso por la vida y organización, esta usted dejando turbulencias o vacíos aprovechables a sus seguidores?

William Wilberforce (1759-1833) Una misión de vida cumplida


En Agosto de 1833 se abolió la esclavitud en el Imperio Británico luego de una lucha de décadas contra los fuertes intereses de un sistema colonial que se sostenía en parte, en las cómodas ganancias venidas de la mano de obra esclava. Sin embargo, hubo unos pocos que se atrevieron a hacer ver lo infame del sistema y enfrentarlo. Uno de ellos, el más notable de Inglaterra, fue William Wilberforce.

Es interesante destacar algunas realidades, experiencias y dificultades que enfrentó el inglés:
Trasfondo familiar: Wilberforce nació el 24 de agosto de 1759 en Hull, Yorkshire en el seno de una familia de prósperos comerciantes. Siendo de corta edad quedó huérfano por lo que tuvo que mudarse a Londres a casa de su tía, una mujer piadosa miembro de la Iglesia Metodista fundada por el conocido John Wesley.
Salud: Enfrentó serios problemas de la vista, úlceras intestinales y una columna vertebral desviada a causa de un problema pulmonar.
Matrimonio: Tuvo una esposa de carácter débil y depresivo, que fue más un pesar que un apoyo en su lucha.
Educación: Estudio en el St. John’s College de Cambridge donde ocurrieron tres notables acontecimientos: 1) Conoció a William Pitt con quien entablo una amistad duradera; 2) Fue cautivado por el mensaje de John Newton, otrora traficante de esclavos y autor del célebre himno “Amazing Grace”; y 3) Vio, su hasta entonces vida libertina, transformarse en piadosa y comprometida con Dios. De alguna manera, comprendió que debía ser útil a la sociedad.
Parlamentario: En septiembre de 1770, cuando tenía tan solo 21 años, fue elegido miembro de la Cámara Baja del Parlamento. En 1773, su amigo William Pitt seria nombrado Primer Ministro. Su empeño casi utópico en la lucha contra la esclavitud comenzó apenas llegó al Parlamento. Sus proyectos eran rechazados, sufrió en varias oportunidades el vituperio público e incluso intentaron asesinarlo. Solo unos pocos se atrevían a sumarse a empresa.
Sus últimos días: En 1825, con su salud deteriorada, debió dejar su banca en el Parlamento. El 26 de julio de 1833, la Cámara de los Comunes aprobó la abolición total de la esclavitud en todo el imperio. Fue una jornada gloriosa para Wilberforce quien, tan solo tres días mas tarde, fallecería. Al mes del fallecimiento de Wilberforce, la Corona ratificó la ley por la que desaparecería para siempre la esclavitud en todo el Reino Unido.

Fuentes:
Word Press (2009) Breve Biografía de William Wilberforce. Tomado de Internet el 27/03/09 de http://idanielth.wordpress.com/2009/01/10/breve-biografia-de-william-wilberforce/
Piper, J. (2007) Maravillosa gracia en la vida de William Wilberforce. Editorial UNILIT, P. 63

Explorando la palabra MENTOR

La palabra “mentor” apareció en el clásico griego de Homero “La Odisea”, cuando Odiseo (Ulises en la tradición latina) se estaba preparando para ir a la Guerra de Troya y comprendió que su único hijo, Telémaco, necesitaba de un maestro particular mientras él estuviese lejos, para ser entrenado en los asuntos soberanos. “Mentor” fue, básicamente, un amigo de confianza de la familia que sería, en este caso, el tutor de Telémaco (Bell, 1998).

Sin embargo, muchos propósitos pueden surgir para revelar las exigencias y requerimientos reales de la mentoría. Desde una perspectiva de liderazgo, Bell, (1998) escribió: “el mentor es la parte del liderazgo cuyo resultado es el crecimiento de la persona”. Un mentor sirve como catalizador en el proceso de aprendizaje y se conoce como “alguien que ayuda a algún otro a aprender algo que el aprendiz, de otro modo, lo hubiese aprendido no tan bien, más lentamente o no lo hubiese aprendido del todo” (Bell, 1998). De acuerdo con este autor, un mentor es un “sabio, consejero digno de confianza, profesor o coach”.

Bell, C. (1998). Managers as Mentors. San Francisco: Berret-Koehler.

La soberbia y el capitán (Historia/Liderazgo Intra-personal)

El mar estaba muy picado hacía varios días. La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta.
Por favor informe inmediatamente cualquier novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.
Tan pronto oscureció uno de los marinos anunció:
– Atención, una luz está brillando hacia el norte.
– ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó el capitán. – ¡Se está moviendo! -respondió el segundo.
El capitán llamó al encargado de las señales y le dijo:
– Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele que vire 20 grados hacia el este.

Como no hubo respuesta y la luz seguía acercándose el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.
– Atención, atención. Habla el capitán de este gran acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes.
– Háganlo ahora. -insistió el capitán con firmeza-.
Entonces una voz tranquila y segura le respondió:
– Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.
Al oír esto el capitán, ya salido de casillas y casi gritando, dijo:
– Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados hacia el este.
Y la respuesta que recibió fue:
– Yo soy el encargado del faro y es usted el que debe cambiar de curso, si no lo hace tendrá un accidente fatal.

Para la reflexión:
A veces queremos que los demás cambien y hasta los amenazamos con estrellarnos. Es más fácil que tú cambies. Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos. Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes evitar una colisión.

Autor desconocido

Proverbios 11:2 “Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: Mas con los humildes es la sabiduría.”

Meditación diaria, una práctica de utilidad para el líder.

Meditar es un reto, especialmente considerando lo ajetreado de nuestro mundo hoy. A continuación consideremos una dimensión de lo que significa meditar, estar a solas voluntariamente. El autor Willard refiere al “tiempo a solas y silencio” como una disciplina espiritual que puede ayudarnos a cuidar el alma. El comenta sobre la importancia de encontrar formas de estar solos y alejados de la conversación y el ruido. La inquietud que nos puede surgir es: ¿Para qué meditar? ¿Con que propósito? El refiere a un tiempo en el que, aunque puede ser de gran incomodidad para muchos, “descansamos, observamos, percibimos el aroma de las rosas, no hacemos nada.” Es básicamente un “sitio de silenciosa comunión” con el creador en el que se puede liberar cualquier carga en nuestros hombros, alejarnos de la corrosión acumulada que pueda tener el alma y revitalizar el propósito más alto de la vida.

Willard, D. (2008) La gran omisión. Pag 167. Editorial Vida. Miami, Fl.